El espiritismo es una doctrina que estudia el origen, la naturaleza y el destino de los espíritus, así como su relación con el mundo corporal. Su base principal fue organizada por Allan Kardec en el siglo XIX, a partir de una investigación sistemática sobre fenómenos espirituales, comunicaciones mediúmnicas y enseñanzas morales.

A diferencia de una religión basada únicamente en dogmas, el espiritismo se presenta como una doctrina de análisis, reflexión y responsabilidad. Invita a la persona a preguntarse quién es, de dónde viene, hacia dónde va y qué sentido tienen las experiencias que vive.

En su visión, el ser humano no es únicamente cuerpo físico. También posee un alma o espíritu inmortal, que continúa su proceso de aprendizaje más allá de la muerte.

Una doctrina filosófica, moral y espiritual

El espiritismo puede entenderse desde tres aspectos principales:

Como filosofía, reflexiona sobre la existencia, la vida, la muerte, el sufrimiento, la justicia divina y el propósito del ser humano.

Como doctrina moral, enseña que el progreso espiritual depende de nuestras acciones, pensamientos e intenciones. No basta con creer: es necesario trabajar en uno mismo, mejorar el carácter y practicar el bien.

Como estudio espiritual, analiza la relación entre el mundo visible y el invisible, considerando que los espíritus pueden comunicarse bajo ciertas condiciones y que esas comunicaciones deben ser observadas con prudencia, criterio y discernimiento.